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La claustrofobia: qué es y cuál es su abordaje

La palabra claustrofobia está compuesta por una palabra latina y otra griega. Claustrum significa cerrojo, cerrado, al que se le añade phobia, que significa temor irracional hacia algo. Por tanto, etimológicamente se podría decir que es un miedo irracional a los espacios cerrados.

¿Qué tipos de espacios provocan claustrofobia y porqué?

El arquetipo de espacio potencialmente claustrofóbico es el ascensor, por su condición de cubo cerrado, a la que se le suele añadir un espejo para ayudar a generar sensación de amplitud.  Las salas de espera, cines o teatros, donde no se puede salir y entrar a voluntad. Los almacenes, colas, espacios naturales como cuevas, valles estrechos, puentes. También los túneles y autopistas, ya que la salida no es inmediata y no se puede parar donde uno quiera. Todos estos espacios tienen en común la condición de CERRADO y de difícil escapatoria y por lo tanto se pueden percibir como constrictivos de la espontaneidad.

La sensación que tiene el claustrofóbico en todos los espacios y situaciones es la misma, se siente atrapado.

¿Qué siente un claustrofóbico? La escala ansiosa:

  1. Detecta que está en una situación cerrada o de atrapamiento. Busca los puntos de fuga por donde podría salir corriendo, puertas, ventanas, paradas, etc.
  2. Siente y piensa que no quiere estar ahí. La situación se vuelve incongruente o amenazante.
  3. La tendencia natural es escapar, huir de la situación, liberarse de la opresión, de la incomodidad, pero no puede.
  4. Se siente frustrado y rabioso, pero si saca la rabia cree que perderá el control, debe controlar la rabia.
  5. La actividad fisiológica aumenta, está muy nervioso, se ahoga, puede llegar al ataque de ansiedad.
  6. A partir de ese momento tenderá a evitar los lugares y situaciones parecidos al que ha desencadenado la reacción fóbica.

¿Cuál es su tratamiento?

Para establecer el tratamiento de la claustrofobia es fundamental saber en qué grado se presenta.

El tratamiento psicológico se basa en diferentes técnicas:

  • Aprender a controlar la ansiedad, primero afrontar de forma imaginativa y luego físicamente in situ.
  • Técnicas de control del estrés, con el objeto de mitigar esas sensaciones corporales, como la respiración profunda.
  • La anticipación. Trabajar la tendencia instaurada de hacer predicciones y anticipaciones negativas sobre lo que ocurrirá en el espacio cerrado.

En ocasiones, y de forma puntual para controlar los síntomas agudos de la ansiedad, pueden emplearse fármacos como antidepresivos o ansiolíticos, que deben ser recomendados por un médico cualificado.

Rosa Sarabia, psicóloga de CMSR: http://www.centremedicsantramon.com/doctor/rosa-sarabia/

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